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La digitalización y la participación de los pacientes centran el debate sobre el futuro de la atención sanitaria en el X Congreso de la POP

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La digitalización, la inteligencia artificial y la participación activa de los pacientes centraron este jueves las tres primeras mesas del X Congreso de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), celebrado en Bilbao, donde representantes de las administraciones sanitarias, investigadores y profesionales del sector analizaron cómo estas tecnologías están transformando la medicina, mejorando el seguimiento de las enfermedades crónicas y agilizando los diagnósticos.

Así lo abordaron los participantes en las mesas ‘Cómo la digitalización está transformando la medicina’, ‘Casos prácticos: cómo la digitalización llega al paciente’ e ‘Inteligencia artificial en salud: impacto real en pacientes’, que trataron cuestiones como la prevención, la gestión de los datos sanitarios, la telemonitorización y la aplicación de la IA en la investigación clínica y el diagnóstico.

La primera mesa, moderada por el vicepresidente segundo de la POP, Manuel Arellano, reunió a representantes institucionales para analizar los cambios que la digitalización está introduciendo en la asistencia sanitaria y los retos que plantea para mejorar la atención a los pacientes.

La directora general de Salud Digital y Sistemas de Información para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, Noemí Cívicos, defendió el avance hacia una medicina preventiva, aunque advirtió de la necesidad de respetar el derecho de las personas a no conocer determinada información sobre su salud. “Las herramientas digitales son herramientas, no tienen que convertirse en el centro de la asistencia sanitaria”, recalcó. También apuntó que estas soluciones pueden contribuir a simplificar los procesos asistenciales.

La directora científica del Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia, Eunate Arana, destacó que la digitalización permite anticiparse a la aparición de síntomas y avanzar hacia un modelo en el que los pacientes tengan un papel más activo en el cuidado de su salud. “Hasta ahora lo que hacemos los profesionales es regular a los pacientes con síntomas; ahora lo que nos permite es anticipar”, afirmó. Asimismo, alertó de la necesidad de analizar el contexto y definir los problemas que se pretenden resolver antes de desarrollar nuevas herramientas, y reclamó incorporar desde el principio los datos relacionados con la experiencia de los pacientes.

El viceconsejero de Salud y Transformación Digital del Gobierno Vasco, Gontzal Tamayo, afirmó que el sistema sanitario debe adaptar su organización a las necesidades actuales y aprovechar las posibilidades que ofrece la tecnología. “Para nosotros la digitalización es la palanca fundamental”, aseguró. En este sentido, defendió que el reto consiste en transformar los procesos asistenciales y utilizar los datos para responder a preguntas concretas, en lugar de limitarse a almacenarlos y ordenarlos. “Tenemos que poner más el foco en qué preguntas queremos responder y qué datos queremos para responder esas preguntas”, añadió.

Casos prácticos

La segunda mesa, moderada por el actor presentador del congreso, Asier Hormaza, abordó distintas experiencias de aplicación de la tecnología en la atención sanitaria, desde el acceso a la información sobre medicamentos hasta la monitorización de pacientes con enfermedades crónicas.

El representante del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España, Manuel Ángel Galván, puso en valor las herramientas digitales que facilitan el acceso a la información sobre medicamentos y favorecen la autonomía de los pacientes. En este sentido, destacó BOT PLUS Lite, una herramienta que busca “formar al paciente para que pueda resolver sus dudas” y facilitarle el acceso a información sobre sus tratamientos.

El director de Estrategia Económica y Transformación de Osakidetza, Xabier Ibarzabal, defendió que la digitalización debe traducirse en mejoras concretas para los pacientes. “Si digitalizamos y no mejora la vida del paciente, no mejora nada y nos está costando más dinero”, afirmó. Asimismo, señaló que el principal reto consiste en transformar los procesos asistenciales y aprovechar las herramientas disponibles para anticipar decisiones y mejorar la experiencia de los pacientes. “La tecnología existe, lo que viene es cambiar el proceso”, subrayó. También apuntó que la atención sanitaria no tiene por qué desarrollarse siempre de forma presencial.

La jefa del Servicio de Cuidados, Atención a la Cronicidad y Humanización de la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León, Regina Prieto, presentó una experiencia de telemonitorización domiciliaria para pacientes crónicos complejos con insuficiencia cardiaca. Explicó que esta patología fue priorizada por el elevado volumen de ingresos que genera en la comunidad, ya que “genera un gran volumen de ingresos” y una proporción elevada “corresponde a pacientes pluripatológicos complejos”. El proyecto pretende anticipar las descompensaciones y evolucionar desde una experiencia piloto hacia un modelo evaluable y escalable.

El coordinador de la Estrategia de Salud Digital de Andalucía, Francisco José Sánchez, expuso distintas aplicaciones de la tecnología para mejorar el seguimiento de enfermedades crónicas, como la diabetes, la insuficiencia cardiaca y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Sobre la monitorización de la glucosa mediante sensores y la integración de sus datos en la historia clínica, destacó que “la conversación en la consulta cambia” gracias a la información disponible. No obstante, advirtió de que “es importante, no solo poner tecnología y ya está”, al recordar que existen diferencias en las capacidades digitales de los pacientes.

Inteligencia artificial

La tercera mesa, moderada por la directora de la División Técnica del Perte para la Salud de Vanguardia del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Silvia López, se centró en las aplicaciones de la inteligencia artificial en la investigación clínica y el diagnóstico de enfermedades, con ejemplos de proyectos en oncología y hematología.

La investigadora de la Fundación para la Investigación Biosanitaria de Andalucía Oriental Alejandro Otero (Fibao), Lucía Castillo, presentó un sistema de inteligencia artificial integrado en los sistemas de información hospitalarios para identificar automáticamente a pacientes que cumplen los criterios de acceso a ensayos clínicos. La herramienta procesa la información de las historias clínicas y envía alertas a los oncólogos, con el objetivo de facilitar la selección de participantes y reducir las ineficiencias del proceso. Castillo señaló que el modelo actual presenta “una ineficiencia operativa, una presión económica y una inequidad geográfica” y explicó que la participación en ensayos clínicos puede reducir el gasto farmacéutico hospitalario, ya que los tratamientos son financiados por los promotores de los estudios. Asimismo, defendió el avance hacia una medicina de precisión.

El director de Inteligencia Artificial de Spotlab, David Bermejo, explicó que su proyecto busca automatizar y estandarizar el análisis de muestras en hematología, un procedimiento que todavía se realiza de forma manual y visual en numerosos hospitales. “La puerta de entrada al diagnóstico de las enfermedades oncohematológicas parte de un procedimiento que actualmente, en la mayoría de hospitales, es manual y visual”, afirmó.

Bermejo advirtió de que este método puede generar diferencias de interpretación entre especialistas y requiere mucho tiempo. Para desarrollar el sistema, el equipo recopiló datos de más de 1.000 pacientes, más de 40.000 imágenes y más de 500.000 células etiquetadas por hematólogos. Indicó que la herramienta puede convertir un microscopio convencional en uno digital mediante un móvil o una tableta, sin necesidad de equipos de alto coste. En un estudio con 109 pacientes, el sistema alcanzó una concordancia del 90% y redujo el tiempo de análisis de las muestras de media hora a cinco minutos, lo que permitiría acelerar la obtención del diagnóstico.

Silvia López subrayó que “los objetivos estratégicos descansan en las líneas transversales” y fijó su atención en el esfuerzo por centrarse en los objetivos de espacios de datos y catalogó de “fundamental” para obtener datos de calidad “trabajar esos espacios de datos” y la “transformación digital de la asistencia sanitaria”.

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